Resumen

Introducción: Se denominan cuidadores informales a las personas que realizan la tarea de cuidado de personas enfermas, discapacitadas o ancianas que no pueden valerse por sí mismas para la realización de actividades de la vida diaria, administración de tratamientos o acudir a los servicios de salud, entre otras. A efectos reales, sigue siendo la familia, sin haber manifestado explícitamente su deseo de hacerlo, la encargada principal de los cuidados, la que mayores recursos de salud aporta a la dependencia y la que asume la responsabilidad del mantenimiento y el desarrollo del dependiente que reside en el hogar. El interés de un enfoque de género es claro: su elevada feminización, tarea que supone el desempeño de un rol tradicional, merma de participación social y autonomía de las cuidadoras, relaciones interpersonales que se complican. Métodos: Se realizó un estudio observacional de tipo transversal mediante encuesta a 100 cuidadores que incluían la Escala de sobrecarga del cuidador de Zarit y un cuestionario de datos del cuidador. Resultados: Un porcentaje bastante elevado de cuidadores son mujeres con un 85 %; el síndrome de Burnout lo padecen un 68% de estos cuidadores; además que aquellos cuidadores que asistían a programas de ayuda registraron menores niveles que los que no acudían a dichos programas, sólo el 25 % reciben terapia. Conclusiones: El proceso educativo permite compartir experiencias y conocimientos. Por tanto, se hace una herramienta fundamental de participación dentro del proceso de cuidado, con actividades de autocuidado como un comportamiento social activo, que promueve la calidad de vida.